Los números importan. La forma de conseguirlos, también. Y de eso habla un reconocimiento bien puesto.
La entrega de reconocimientos volvió a reunir al equipo en la oficina. Hubo trofeos de cristal, medallas y bandas verdes, y aplausos para quienes sostuvieron su trabajo durante el año. Nada de eso cambia una carrera por sí solo, pero cuenta una historia: la de un equipo que se mira entre sí y se dice «esto se hace así».
Reconocer lo que se construye, no solo lo que se factura
Un reconocimiento puesto sobre el número de ventas a secas enseña al equipo a perseguir el número. Un reconocimiento puesto sobre la constancia, la atención al cliente y la forma de trabajar enseña algo más útil: qué se considera un buen trabajo aquí.
El premio es el ejemplo
El valor real de estos actos está en los que miran desde la silla. Un agente nuevo que ve a un compañero recibir un trofeo por un trabajo bien hecho entiende, sin que nadie se lo explique, qué se espera de él y qué se valora en la casa.
Un equipo que se celebra es un equipo que se queda
En un oficio donde mucha gente entra y sale, celebrar lo que se hace bien es una forma concreta de retener talento. No reemplaza a un buen esquema de trabajo ni a una formación seria, pero sostiene algo que ninguna de las dos cosas da por sí sola: ganas de seguir.
Felicidades a quienes recibieron su reconocimiento y al equipo que los acompañó. Lo siguiente ya se sabe: volver el lunes y hacerlo otra vez bien.